[cuando se apagan las luces de la sala vuelvo a una víspera (que quizá para mí es la de la noche de reyes), que, por desgracia, la mayor parte de las veces termina como el acto de revelación de unos padres...]
el acto creativo como una víspera constante del descubrimiento; no hay concreción, el acto no finaliza con la representación (primera), sino que disfruta, a diferencia de otras disciplinas, del "hábito" de la perpetuidad, de la infinitud en la exploración del detalle que no tienen las "artes de obra finita"; el escritor rompe con su obra al publicarla, el pintor al posar el ultimo trazo de pintura, pero sobre el escenario vivimos en una víspera permanente de su ejecución definitiva, en la exploración inagotable de las distintas dimensiones, de los distintos volúmenes que encierra el espectáculo; dentro de cada gesto o palabra, la recomposición de los códigos, el ejercicio fantástico de avanzar en profundidad sin desplazarse...
